Mensajes
laultima

Suicidio: La última llamada

Por Caleb Ordóñez Talavera

- David  Pedrosa Guaderrama de 24 años de edad, se desempeñaba como elemento de seguridad publica, se dio un balazo en el tórax a la altura del corazón con el arma calibre 9 milímetros marca Ruger que tenía bajo su resguardo para el cumplimiento de sus funciones, dejó un hijo de 2 años.

- Claudia Flores Hernández, alumna del Tecnológico de Chihuahua 1 se ahorcó en pleno día de escuela ante la sorpresa de los cientos de alumnos en el que ese día, parecía ser un día “normal” de clases. Nadie supo la razón real de su suicidio. Su cuerpo colgante fue encontrado por una joven en el baño para mujeres.

- Francisco Javier Tarango León de 22 años de edad estacionó su automóvil en el kilómetro 45, a pocos metros de la caseta de sacramento, en la carretera hacia la ciudad de Juárez. Tomó una pistola tipo escuadra calibre 9 milímetros y se disparó en la sien derecha, desplomando la parte superior de su cráneo y falleciendo inmediatamente. La nota póstuma que dejó relataba un problema de tipo sentimental y suplicaba el perdón a sus padres y a sus hermanos.

 Creo que alguna vez escuché decir que nuestra sociedad está enferma, que los jóvenes la padecen en su etapa Terminal y que el peor de los casos es que parece no buscar sanar. La enfermedad le llaman depresión y soledad. La provocan causas tan variables que resulta imposible entender el ambiente de muerte que se puede respirar en la generación Y.

  Diariamente, personas como tu y como yo, son atormentados, buscan su propia muerte, piensan en eso día y noche, como sería, que dolerá menos, como llamar más o menos la atención . No lo confían a nadie, pero lo calculan despiadadamente. Pastillas, una horca, una pistola, un puente alto, un simple paso mortal ante un autobús de alta velocidad en plena carretera, una herida mortal en una vena principal del cuerpo, un viaje al fondo de un río, una presa o un lago. Muerte, en eso piensan cientos de jóvenes que vemos y con los que convivimos diariamente. Pues perder su vida podría ser el único camino para emerger de su patética realidad.

   Dave Pedrosa un joven policía decidió suicidarse a pesar de tener un pequeño hijo que educar. Claudia Flores fue decidida a su escuela en el plantel 1 del Tec para terminar con su vida, llevó un hilo de nylon lo amarró al techo del baño, en pleno día, mientras todos estaban el clase, se suicidó.

Un grito de auxilio

 Estos casos podrían ser aislados si no entendemos que a pesar de ser silenciosos, nos gritan. Dan voces de auxilio a la misma sociedad, cada uno de los 900 casos de suicidios desde 1998 son una carta póstuma, son un reclamo a la sociedad, por estar apacible, por no responder, por no buscar la sanidad a una enfermedad Terminal que está infectando los corazones de miles de jóvenes por todo el Estado. Es una llamada de atención muy latente, por que algunos políticos dicen que ese tema no es “primordial”. Seguramente ninguno de ellos pensó en Francisco Tarango el joven de 22 años que condujo se auto hasta un cerro decidido a poner una bala en su cabeza y destruir su vida. Hoy necesitamos sistemas de prevención, sistemas útiles, de los que jóvenes como Berta Ciénega de 18 años de edad (que apenas una discusión fue suficiente para terminar su vida con unos tragos de insecticida) puedan recurrir. Necesitamos centros donde personas interesadas en ayudar a jóvenes con crisis puedan dar consejos profesionales, pero que realmente sirvan, que se les invierta dinero.

 Necesitamos una sociedad más preocupada por este dolor general en la juventud. Pero sobre todo a los mismos jóvenes pues es nuestra generación la que esta siendo destruida. ¿Ya le preguntaste a tus hijos cuales son sus problemas? ¿Eres tú su problema? ¿Creíste cuando tu amigo te dijo que quería terminar con su vida, le creíste a tu familiar; Que has hecho al respecto?

No lo hagas.

 

 Si has pensado en acabar con tu propia vida, lee con atención esto:

  Siempre hay nuevas oportunidades. No tengo la menor idea de lo que pasa en tu vida. No sé cuantas cosas para ti sean suficientes para terminar con tu destino. Pero sé que siempre hay algo que nos puede hacer recapacitar.

 No sufras por un ser humano cuando en el mundo hay 6 mil millones. La soledad en ocasiones no es tan mala, cuando aprendemos de ella y nos aceptamos tal y como somos. La vida no te quita cosas, la vida te libera de cosas. Te aliviana. Lo que llamas problemas son lecciones… No perdiste a nadie, el que murió simplemente se te adelantó, pues lo que realmente importa no es tener resignación ante la muerte, sino consuelo. Créeme, volverás a verlo.

 Es tan corta la vida, que sufrir es una pérdida de tiempo. En algún momento cierra tus ojos e imagina tu funeral, imagina quiénes son los que lloran, los que desesperados anhelan que nunca hubieras cometido tu propia muerte, si todavía sientes un poco de dolor por ti mismo, si todavía sientes algo por no causarte tu propio desenlace, entonces es por que tienes una llamada que responder.

  No se que pase en tu corazón, te repito, no tengo idea. Pero sé que si estas leyendo esto es porque todavía tienes una última esperanza, todavía resuena la última llamada: Responde. Puedes tener una nueva vida.

 Busca ayuda, cuéntale a alguien que ya no quieres vivir. En nuestra soledad es imposible pensar claro. Hoy tiras las pastillas a la basura, guarda esa pistola. Tu tienes otro destino,  hoy es un excelente día para salvar tu propia vida.

[socialring]

Haz Click para ver más articulos