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¿Para quién vives?

Por: Caleb Ordóñez Talavera @CalebMX

Nosotros los humanos somos seres supersociales, esto significa que prácticamente todo lo que hacemos esta regido para agradar a otros.

 Todos queremos que nos quieran. Hacemos grandes esfuerzos para establecer relaciones y mantenerlas por el mayor tiempo posible.

 Para algunas personas éste es uno de sus mayores motores vitales, agradar a otros cueste lo que cueste. Nos mueve el miedo al rechazo y buscamos afanosamente evitar la desaprobación social. Nos queremos más, cuando nos sentimos queridos por aquéllos que hemos decidido respetar.

 Hemos decidido poner medidas y estándares para con quienes convivimos, idealizamos a otros y les damos un estándar más alto al nuestro, estamos dentro de esta colectividad de gente que consideramos mejor o peor que nosotros. A los que consideramos “mejores” los imitamos en cierta manera: vestimos, hablamos y discutimos los mismos temas.

 ¿Pero qué pasa cuando no encajamos en la sociedad o bien nuestra posición ha sido anulada por otros?

 Nuestros temores son lo que nos alejan de otros realmente, al “pensamiento grupal” el que dicta la forma de actuar del grupo en el que nos desenvolvemos. La necesidad de otros nos provee cariño, pero para algunos es tanto su temor de no ser queridos que se hunden en la esclavitud con respecto a la expectativa de los demás. Corremos el riesgo de anularnos a nosotros mismos para ser lo que los demás quieren que seamos. Solo para no desagradar a los demás.

¿Ser mejor que otros?

 

 Competimos diariamente con otros, esto gracias a la terrible forma que nos han enseñado desde la escuela a competir contra nuestros compañeros para conseguir una mejor calificación, sin que esto signifique aprender más, ni aprovechar mejor la educación. Así nos enseñaron a ser: mejores que otros.

 Sin embargo, la naturaleza nos enseña más de lo que podemos imaginar cuando ponemos atención en su actuar. Mira las estrellas, tantas y tantas, todas son diferentes y a pesar de que pudieran durar millones de años, tienen su días contados, han existido miles de billones de ellas y ninguna ha sido igual a otra. La diferencia nos hace ser valiosos.

 Hay gente mejor que tú, hay gente peor que tú, pero nunca habrá alguien como tú en la historia. Eso habla de tener destino, propósito y un motivo real por el cual existir, el simple hecho de que tener rasgos tan distintos a otros puede ser la razón para abrir los ojos a una nueva realidad.

 No necesitamos realmente aceptar que debemos encajar a la fuerza en un grupo o en una sociedad.

Son las personas creativas quienes no se conforman a la constitución de las cosas y quieren ver nuevas situaciones, buscan un color, una palabra, un mensaje que vaya en contra de la corriente para cambiar las cosas.

 Y son también las personas espiritualmente fuertes, quienes entienden que su lugar en la sociedad no es una lucha para ser mejor o más fuerte, sino para llevar un mensaje que pueda trascender esa misma sociedad o ese mismo tiempo. Por eso recordamos y lo haremos siempre, el mensaje de Jesucristo, no como una figura religiosa sino como un antes y después de la historia, de un mundo convulsionado y estancado en su propia mentalidad individualista, incapaz de creer en el amor como en el motor del ser, el amor no solo a su familia y pareja, sino el amor al desconocido, así el mensaje se estanca en la humanidad como un llamado a la salvación de la misma raza humana, pues en el amor está la ausencia del temor y es el mismo temor quien aleja a la gente  de sus sueños y propósitos, que esclaviza y paraliza las mentes y las intenciones.

 Sé un mensaje

 

 Cuando abandonamos la idea de ser “el mejor” podemos aceptar nuevas ideas para vivir la vida menos estresados y con menos rencores. Pero también, entender que podemos vivir en un mundo donde cada persona tiene un valor específico y no sabemos como puedan afectar positivamente a los demás y a notros mismos.

 Si logramos entender que vivimos para ser un mensaje, aprendemos que todo lo que nos ocurre tiene un porqué. Suelta el temor al rechazo, acéptate tal como eres y busca desarrollar tu propósito en esta corta existencia a la que llamamos vida.

[socialring]

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